Advierten que circulación oceánica del Atlántico se debilita; corre el riesgo de colapsar

La llamada Circulación Meridional de Vuelco del Atlántico (AMOC, por sus siglas en inglés), una de las principales corrientes oceánicas del mundo, responsable de la regulación del clima en el hemisferio norte, corre el riesgo de verse colapsada, hasta “cruzar umbrales críticos (puntos de inflexión), lo que lleva a un cambio climático abrupto e irreversible”, sugiere un estudio de dos investigadores daneses publicado en la revista académica PNAS.

La causa del posible colapso de este regulador natural de temperatura en el planeta, y posiblemente de otros subsistemas climáticos, es el aumento de las tasas del derretimiento del permafrost, debido el cambio climático global catalizado por continuas emisiones de gases de efecto invernadero, sugieren los modelos del flujo de agua dulce propuestos por los físicos daneses Johannes Lohmann, de la Universidad de Copenhague y Peter Ditlevsen, del Instituto Niels Bohr.

“Las consecuencias alterarían drásticamente las condiciones de la agricultura, la biodiversidad y la economía en gran parte del mundo”, sostiene un comunicado publicado en la página web del proyecto TiPES, lanzado por ‘Horizonte 2020’, el programa de investigación más ambicioso de la Unión Europea.

La preocupación creciente de los científicos por varios subsistemas climáticos debido a los niveles del CO2 atmosférico incluyen además de la AMOC las capas de hielo de la Antártida y Groenlandia, la selva amazónica, el monzón de Asia y Australia y el hielo marino del Ártico, sugiere el comunicado.

Pese a que los mismos científicos sostienen que es incierto cuándo podrían ocurrir estos efectos, “los resultados muestran que el espacio operativo seguro de los elementos del sistema terrestre con respecto a las emisiones futuras podría ser menor de lo que se pensaba anteriormente”, sostienen.

Es decir, la velocidad con la que estamos acelerando las emisiones de gases de efecto invernadero que derriten el permafrost deja a la humanidad muy poco espacio para reaccionar cuando se trata de proteger los sistemas climáticos que mantienen bajo control los patrones climáticos globales.

Foto Reuters