Bajan ventas de labiales por los cubrebocas

Sitúate por un momento en Estados Unidos, en la crisis de 1929. Mientras la Gran Depresión que golpeaba fuerte a la primera potencia mundial, nadie podía pensar en comprar abrigos costosos, bolsos o zapatos. Sin embargo existió un artículo que logró, incluso aumentar sus ventas: el lápiz labial. Desde entonces, el fenómeno, conocido como Lipstick effect, se ha repetido en cada crisis mundial, excepto en una: la de la pandemia por coronavirus.  El término Lipstick Effect fue acuñado en 2001 por Leonard Lauder, presidente emérito de Estée Lauder, quien hizo referencia al crecimiento del 11 por ciento de las ventas de labiales de su marca ese año, mientras Estados Unidos estaba inmerso en una recesión, argumentando que el pintalabios era un gusto que todas las mujeres querían darse un gusto sin gastar de más, además de que está comprobado que pintarse los labios mejora considerablemente el estado de ánimo durante tiempos difíciles, como en la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, esta pandemia logró deshacerse del Lipstick Effect, debido al uso obligado del cubrebocas para protegernos y proteger a las demás personas del covid- 19, que le quitó por completo la importancia a pintarnos los labios, en primera, porque es desperdiciar producto, nuestros labios no se ven, y en segunda, porque el cubrebocas y nuestro rostro quedaban hechos un desastre embarrados del pintalabios.

Aunado a esto las ventas se vieron afectadas debido al travel retail congelado por las limitaciones en viajes y envíos internacionales en todo el mundo. Así, en sus resultados del primer trimestre de este año, L’Oreal reconoció que la categoría más afectada por la pandemia, fue la del maquillaje, en especial, los lápices labiales. Entre enero y marzo, cuando las restricciones apenas acababan de llegar a Europa, las ventas de maquillaje del grupo se hundieron un 22 por ciento, es decir,  casi el doble que otras categorías como perfumes o productos para el cabello. Sin embargo, las compañías de maquillaje coincidieron en que las ventas de productos para los ojos, como las sombras, los delineadores y las máscaras habían aumentado o bien, se habían mantenido, pues nuestra mirada se convirtió en la protagonista de nuestros looks.

Milenio

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