Descubren una nueva especie de loro

Investigadores de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, y de la Universidad de Estocolmo, en Suecia, descubrieron que el kea neozelandés (‘Nestor notabilis’), la única especie de loro alpino en el mundo, pudo haber elegido como hábitat las tierras altas para alejarse de los humanos.

Durante su investigación, publicada recientemente en la revista Molecular Ecology, los científicos analizaron datos del genoma completo del kea y de su especie hermana cercana, el kaka (‘Nestor meridionalis’), con el fin de reconstruir la historia evolutiva de ambas aves e identificar las diferencias a nivel genético que determinan sus especializaciones en los diferentes ecosistemas en los que habitan.

Del mismo modo, reconstruyeron las historias demográficas de ambos animales para determinar de qué forma respondieron a los diferentes cambios climáticos, con la intención de predecir una posible respuesta de la especie alpina ante el proceso de calentamiento que actualmente atraviesa nuestro planeta.

Tras analizar los datos obtenidos, los académicos descubrieron que no existen diferencias genómicas sustanciales entre ambas especies que se asocien a la vida a alpina del kea. Asimismo, notaron que fisiológicamente no hay nada que impida a esta ave habitar en un amplio rango de altitudes, las cuales van desde el nivel del mar hasta los ecosistemas montañosos en los que actualmente se encuentra.

Considerando los resultados obtenidos y la gran adaptabilidad del ‘Nestor notabilis’, los investigadores han especulado que la predilección por los ecosistemas alpinos se debe a que estas zonas, a diferencia de las tierras bajas donde se practica la agricultura y otras actividades económicas, son menos perturbadas por las actividades antropogénicas. No obstante, aseguran que es necesario recopilar más información para confirmar esta hipótesis.

Actualmente, el Departamento de Conservación de Nueva Zelanda considera al kea como una especie amenazada, con una población que ronda entre los 3.000 y los 7.000 ejemplares en libertad. El reducido número de estas aves, señalan las autoridades ambientales, se debe a las actividades humanas y a la depredación que sufren por parte de especies invasoras, así como a la política de exterminio que se implementó durante casi 100 años hasta la década de 1970, y que estipulaba el pago de una recompensa por cada kea cazado.

RT

Foto Matthias Brix / Shutterstock