Quiere ‘desarmar’ a los niños de Cajeme

Por Omar Rodríguez

CIUDAD OBREGÓN, Sonora.- Era la tarde del martes 19 de enero, cuando Rafael recibió una llamada que le cambió su entusiasmo y forma de ver la vida, le avisaban que su sobrino Alex de 16 años de edad, a quien veía como si fuera su propio hijo, había sido asesinado a balazos junto a otro adolescente.

Durante los últimos años, como director del colectivo artístico Independiente Punto Tres, Rafael se ha dedicado a llevar arte, principalmente teatro a lugares que han sido marcados por la violencia, montando escenografías y puestas en escena en cualquier esquina o lugar público donde se haya registrado un asesinato.

Todo eso cambió y se sintió desmotivado tras el asesinato de su sobrino, pero fue justo en el segundo día de su novenario, cuando algo pasó y le regresó las ganas de seguir con su lucha.

“Asisto el día de ayer al segundo novenario, veo que llegan un grupo de niños de la cuadra donde mi sobrino creció, le dicen a mi mamá, Doña Magui, venimos a cuidar al Alex y venían con pistolas de juguetes, niños que oscilan entre los 6 a 10 años y me impactó mucho, yo me les quedé viendo, al rato se me sentaron en frente. Y yo vi que traían en su mano un tatuaje con marcador y les dije ¿qué significa el tatuaje? Y ya me dicen, pues vatos locos por siempre”.

Fue en ese momento en que se le ocurrió una nueva idea, tras los difíciles días que está viviendo:

“Yo creo que lo primero que me motivó, es todo este dolor que siento y no poder canalizarlo como en otras ocasiones, que transformo los lugares malos en cosas positivas y que tengo esta visión y esta iniciativa de fomentar espacios en contextos de paz, no me nacía, no me salía, de verdad yo le pedía a la vida, a lo que fuera, que me diera una señal, una motivación para yo alivianarme y poder encontrar en ese suceso una manera de seguir, de continuar desde mi trinchera y como siempre”.

Pensó en cómo ‘desarmar’ a esos pequeños y les propuso un trato, cambiarle sus armas de juguete, por otros juguetes que no sean bélicos, pero ellos le pidieron una guitarra, para ser igual que Alex, quien tocaba ese instrumento.

“Entonces empezamos esta campaña para cambiar esas armas por juguetes, me he estado moviendo, conseguimos guitarras, porque ahí en la cuadra está un chico, un vecino que fue quien enseñó a mi sobrino a tocar la guitarra y quiero que le enseñe a los otros niños también a tocar la guitarra y cambiar un poco el contexto este en el que niños de Villa Bonita, de verdad es impresionante, súper pequeños están involucrados en este tipo de cosas y quiero cambiar el contexto”.

Rafael ahora se siente motivado a pesar del dolor que afirma, no sabe describir.

“Lo quiero cambiar, quiero transformarlo ese odio, ese coraje por no obtener justicia”.

Ahora, Rafael busca recolectar más guitarras y juguetes para ‘desarmar’ a un número mayor de niños y cambiar su visión de la lastimosa realidad en la que se vive en Cajeme.