No hay gobierno que alcance ni ciudadanía que sobre

Por Soledad Durazo

Cuando la tarde caía en Hermosillo el pasado sábado, el color propio de sus agostos, cuya belleza nos puede envolver con facilidad, se acompañaba de un aire que prometía lluvia, y así ocurrió horas más tarde. Pero había algo más que hacía especial la tarde. 

Y nunca mejor escogido un sitio como el Cerro de la Campana, ése que es el símbolo indiscutible de la ciudad capital, para el cierre de una campaña en la que muchas voluntades se unieron, muchos corazones se expresaron, muchas manos se sumaron para alcanzar el objetivo planteado hace 5 meses, de reunir 100 millones de pesos para apoyar a las familias vulnerables afectadas por el COVID en Hermosillo.

Y ahí estuvieron colegas de los medios de comunicación, echando mano de su talento, de su poder de convocatoria, para empujar los últimos pasos hacia la meta y una vez más Hermosillo se mostró como lo que es: una ciudad generosa, solidaria.

Mención especial para la organización Hermosillo ¿Cómo vamos? Que desde su conformación se constituye con el fin de contribuir mediante la promoción de principios y valores cívicos, para la construcción de una mejor ciudad a través del binomio ciudadanía y gobierno. Hermosillo ¿Cómo vamos? Impulsó la iniciativa “Va por Hermosillo” para materializar las acciones necesarias que llevaran a la meta. 

No hay gobierno que alcance y tampoco ciudadanía que sobre. Si bien es cierto, los programas sociales de las últimas décadas han sido lo que los gobiernos han intentado vendernos como la joya de la corona, los niveles de pobreza no han sido atacados con contundencia y a ello hay que agregarle ahora el aumento que en ese rubro nos está dejando la pandemia.

Un estudio del Instituto de compromiso con la equidad (CEQ), de la Universidad de Tulane, en Nueva Orleans, coordinado por la Dra. Nora Lusting da cuenta de la situación que las proyecciones permiten avizorar para cuatro países de América Latina, entre ellos México.

Cinco países latinoamericanos se encuentran entre los diez con más casos de COVID en el mundo. El estudio titulado “El impacto de los cierres de COVID-19 y la asistencia social ampliada sobre la desigualdad, la pobreza y la movilidad en Argentina, Brasil, Colombia y México”, estima que en los cuatro países analizados habrá 25 millones de pobres, adicionales a los que existían antes de la pandemia.

En esto, el grupo más afectado no son los pobres sino los pobres moderados y las clases medias. Los programas de “trasferencia monetaria” impiden que sus destinatarios pierdan menos. Habría que ver cuánto prolonga o mantienen esos programas en ese status a quien recibe el dinero y cuanto les impulsa a subir al siguiente escalón, pero ese es otro tema.

El análisis que se hace de las cuatro economías estudiadas para el caso refiere que el programa de Auxilio Emergencial para el que Brasil destinó el 2% de su PIB llegó a 50 millones de personas; se estima que aquí la incidencia de pobreza pudiera ser menor que incluso antes de la pandemia. Argentina destinó poco más del 1% para el programa de Ingreso familiar de emergencia con el que llega a 9 millones de personas y se ha reducido el número de nuevos pobres a la mitad de lo que podría haber sido sin esas medidas; Colombia logra un pequeño efecto mitigador pues solo destinó el 0.3% de su PIB para estos temas.

El estudio destaca el caso de México y refiere que el Gobierno solamente adelantó dos meses de pagos “de un par de sus programas” y las proyecciones de los investigadores indican que el número de nuevos pobres puede ser de alrededor de 10 millones de personas.

Lo dicho, no hay gobierno que alcance, y ante este panorama no hay ciudadanía que sobre…la cuestión es que ésta alcance.