Sin avances, en el control de tráfico de armas desde EU

CIUDAD DE MÉXICO.- Fue en septiembre de 2019 cuando, en medio de lo que la mayoría de mexicanos califica como vergüenza nacional, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, y su equipo de negociadores, acudió a Estados Unidos a recibir instrucciones del entonces presidente Donald Trump, quien amenazaba con poner aranceles a productos mexicanos. Al final todo fue un ardid para que el gobierno de México aceptara sin chistar a los miles de migrantes que fueran a pedir asilo a la frontera común, en medio de los llamados Protocolos de Protección a Migrantes.

Ebrard nunca lo ha aceptado, pero en la práctica todo México y el mundo vio cómo la Patrulla Fronteriza estadounidense regresaba a los migrantes a esperar su turno del lado mexicano.

Lo anterior, aunado a los más de 25 mil soldados de la Guardia Nacional que están desde entonces fungiendo como policías antimigrantes en ambas fronteras mexicanas. Para muchos observadores, se convirtieron en el auténtico muro mexicano, prometido por Donald Trump y pagado por todos los mexicanos.

Para tratar de aminorar toda esa vergüenza, el secretario de Relaciones Exteriores anunció con bombo y platillo que México regañó y exigió al gobierno de Estados Unidos que detuvieran a toda costa el tráfico ilegal de armas hacia el sur.

Incluso anunció el compromiso adquirido con el entonces vicepresidente estadounidense, Mike Pence, y un mes después lo refrendó con William Barr, exfiscal General de EU, para que mensualmente se hicieran reuniones binacionales, las cuales serían dadas a conocer a todos los mexicanos con los resultados que se fueran obteniendo.

A un año y medio de distancia, “sí se ha compartido información, pero desgraciadamente no ha derivado en resultados y menos han hecho público algún avance”, dice a EL UNIVERSAL desde Miami, Guillermo Alberto Hidalgo, experto en seguridad nacional y quien tiene una basta experiencia y estudios en México y el extranjero.

“No se ve ni se siente ningún tipo de resultado. Vemos a través de los medios de comunicación cómo siguen siendo detenidos algunos delincuentes con armas de fuego de guerra relativamente nuevas. Seguramente le van a echar la culpa a la pandemia, por la falta de resultados, pero la realidad es que, precisamente después del coronavirus, las muertes provocadas por el crimen organizado con miles de armas provenientes de Estados Unidos son una de las causas más graves de muertos en México”.

De acuerdo con cifras de la SRE, alrededor de 250 mil armas de fuego cruzan ilegalmente a México desde la Unión Americana cada año.

Estados Unidos ha logrado saber dónde están o por dónde pasaron a través del sistema “e-trace”, que maneja precisamente el Centro Nacional de Rastreo de ese país.

En 2019 se rastrearon alrededor de 450 mil, pero esto sucede después que el arma fue usada en algún acto criminal.

“Eso debe terminar, debemos reforzar la aplicación de las leyes estadounidenses respecto a la prohibición para exportar armas sin un permiso de la Agencia de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego, [ATF, por sus siglas en inglés]”, comentó en una publicación reciente el cónsul general de México en Laredo, Texas, Juan Carlos Mendoza. “Para que México pueda combatir con éxito al crimen organizado, mucho tiene que ver que Estados Unidos refuerce los controles al tráfico ilegal de armas de fuego, así como el de municiones que llegan al sur cruzando su frontera. No se podrá ganar sin una férrea voluntad y cooperación binacional”, afirmó.

En octubre de 2019, el secretario Ebrard tuiteó: “Habrá un antes y un después de la llamada entre los presidentes López Obrador y Trump en esta materia [el tráfico ilegal de armas de fuego]”. Hoy, esa llamada sabemos que no cambió nada y, por el contrario, el número de asesinados en México ha rebasado las 40 mil muertes anuales, un triste nuevo récord de la llamada 4T. A esto hay que sumarle que las nuevas relaciones son con la administración del nuevo presidente de Estados Unidos, Joe Biden.

“Actualmente, con Joe Biden, Estados Unidos tiene una gran desconfianza hacia el gobierno de México, la mayor parte de este sentir, alimentado por el maltrato que López Obrador le dio a Biden una vez que ganó las elecciones el pasado 3 de noviembre”, señaló Guillermo Alberto Hidalgo.

“Antes de que saliera Trump de la presidencia, supimos que el gobierno estadounidense le propuso a México entregarle tecnología de punta, para apoyar al control del tráfico de armas en distintos puntos de la frontera y México lo rechazó”, dijo.

Efectivamente, Christopher Landau, exembajador de Estados Unidos en México, dio a conocer a mediados de enero pasado, en un tono de franca sorpresa, que “hemos ofrecido donar al gobierno de México equipos no intrusivos para controlar el tráfico de armas en la frontera y no han aceptado”.

Además, dijo que hay una larga lista de criminales detenidos en la Unión Americana relacionados con los cárteles y listos para extraditarlos y que México cuenta con una copia de la lista.

“Nunca recibimos una petición de extradición durante mi gestión —como embajador de Estados Unidos en México— lo que me dio mucha pena porque me hubiera gustado ver una”, manifestó Landau.

“Yo sí creo que hay más que nosotros —Estados Unidos— podemos hacer, pero también hay más que México puede hacer para controlar eso —el tráfico de armas—”, puntualizó.

La otra parte es que un alto porcentaje de las armas que entran ilegalmente a México en la actualidad cruzan la frontera desarmadas, es decir, por partes.

Lo increíble es que, de acuerdo con la Oficina de Fiscalización Superior del gobierno estadounidense, (GAO, por sus siglas en inglés) esta práctica no está penalizada en ninguno de los dos países, puesto que una pieza individual de un arma de fuego, separada de su estructura total para que funcione, no es considerada ni letal ni peligrosa y puede ser enviada, incluso, por paquetería regular internacional, tal y como sucede actualmente en cientos de casos.

“Estamos frente a esquemas de seguridad completamente vulnerados y absurdos. Y lo peor es que las autoridades están conscientes y no han hecho nada al respecto”, comentó molesto el especialista en seguridad nacional.

EL UNIVERSAL