FAO: 14 millones de mexicanos con hambre, 8.5 millones desnutridos y sin contar efecto de la pandemia

CIUDAD DE MÉXICO.- La inseguridad alimentaria en la población mexicana aumentó en 2019 al 11.5 por ciento del total, es decir, 13.8 millones de mexicanas y mexicanos dejaron de tener opciones para poder adquirir suficiente comida para cumplir con sus requerimientos de energía dietética. Además, 8.5 millones de mexicanas y mexicanos estaban en condiciones de desnutrición.

El informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2020” (SOFI, por sus siglas en inglés), destacó que de 2016 a 2019 el indicador de inseguridad alimentaria se elevó del 8 por ciento al 11.5 de la población y esto aún sin contar los impactos que la pandemia de la COVID-19 dejará.

Al aumentar la falta de estabilidad en la adquisición de la dieta básica, las personas modifican su consumo, de acuerdo con lo más accesible a sus ingresos, destacó la FAO. En la observación de México como un país de ingresos medios altos (al igual que el país africano Samoa), las personas que están moderadamente en esta condición el organismo observó que consumen más alimentos que generalmente son más baratos en la base calórica, como cereales, raíces, tubérculos y plátanos.

Al tener ingresos menores, se deja de acceder a alimentos caros como la carne y los lácteos. “México, en particular, muestra un disminución en el consumo de frutas y lácteos a medida que la gravedad de la inseguridad alimentaria aumenta”, citó la FAO.

En la observación del SOFI, la población en desnutrición pasó de ser el 4.5 por ciento del total de las personas que habitan en México, al 7.1 por ciento, lo que significó un aumento a más de 8.5 millones de personas que vieron afectado su desarrollo físico por carencias o insuficiencias de vitaminas y minerales importantes.

A nivel regional, el SOFI observó que, hasta 2019, 47.7 millones de personas en América Latina sufrieron de hambre. Esta es la quinta vez consecutiva en que el indicador de las Naciones Unidas aumenta entre la población de la región, según explicó Julio Berdegué, representante regional de la FAO alertó de que el hambre en América Latina y el Caribe.

“América Latina y el Caribe no va a cumplir con el Objetivo de Desarrollo de hambre cero en el 2030”, avisó, sin tener en cuenta todavía los impactos de la COVID-19 en ese apartado. “Las cifras de hambre en 2019 son escalofriantes, como también lo es el pronóstico para el año 2030”, dijo  en la presentación del informe.

En la conformación del estudio también colaboran el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa Mundial de Alimentos (WFP) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Apenas el lunes los Ministros y Secretarios de Agricultura del continente celebraron una reunión en la que concluyeron que la seguridad alimentaria centra los esfuerzos de los Gobiernos de América ante la pandemia de COVID-19. En ella, los Secretarios de México, Estados Unidos y Canadá, la región norte, enfatizaron la importancia de “que se fortalezca el comercio internacional de alimentos y productos agrícolas”, como lo resumió el titular de Agricultura mexicano y anfitrión de la reunión, Víctor Villalobos.

El SOFI alertó que la pandemia de coronavirus podría empujar a entre 80 y 130 millones de personas al hambre a final de año en todo el mundo. La crisis sanitaria “está intensificando la vulnerabilidad y la desigualdad de los sistemas alimentarios mundiales”, desde la producción, hasta la distribución y el consumo.

Así, estima que a finales de 2020 entre 83 y 132 millones de personas “podrían pasar hambre” por la recesión económica derivada de la pandemia, si bien se subraya que “aun es pronto para valorar el impacto real” de las restricciones y bloqueos comerciales. La previsión se basa en las estimaciones que indican un desplome del producto interior bruto mundial de entre el 4.9 y el 10 por ciento.

Por eso se concluye que esta circunstancia imprevista “pone aún más en riesgo” la posibilidad de alcanzar la meta del Hambre Cero de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

Más allá de la pandemia, el hambre en el mundo es un problema que no deja de crecer. Los datos recabados demuestran que los hambrientos crónicos comenzaron a aumentar “lentamente” en 2014 y siguen haciéndolo hasta hoy, después de disminuir durante décadas.

En 2019 se estima que unas 690 millones de personas pasaron hambre en el mundo, diez millones más que en 2018, y casi 60 millones más en el último lustro (este dato llega tras actualizar y corregir las cifras de China y otros países muy poblados).

En Asia, la región más poblada del planeta, se registra el mayor número de personas desnutridas (381 millones), seguida por África (250 millones) y América Latina y el Caribe (48 millones).

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