Denuncian conductores del metro condiciones deplorables en tramos elevados

CIUDAD DE MÉXICO.- Tras el colapso de una parte de la estructura de la Línea 12, conductores del Sistema de Transporte Colectivo (STC) exigen al gobierno de la Ciudad de México que mejore la infraestructura del Metro porque, aseguran, el riesgo de otra tragedia en los tramos elevados de las vías es inminente.

“Tenemos miedo y cada año que pasa se pone peor. Trabajamos en condiciones deplorables”, dijo Juan Pablo Peña, conductor de trenes desde hace 15 años, en entrevista con Latinus. Su temor es que en otras líneas elevadas suceda lo mismo que en la Línea 12: que las trabes se rompan y los vagones se desplomen. En horas pico y con lluvia, asegura, el Metro es una bomba de tiempo.

Peña es uno de los conductores de la Línea B, que conecta el centro de la ciudad con la zona nororiente del Estado de México. Todos los días, más de 400 mil personas utilizan esta línea para trasladarse a sus trabajos, que en su mayoría están distribuidos en las zonas centro y poniente de la capital mexicana.

En esta Línea B, que se caracteriza por la escasa ventilación y los constantes cortes de energía eléctrica, las trabes que sostienen las estructuras tienen separaciones de hasta 15 centímetros, señala Juan Pablo. Según la versión de las autoridades capitalinas, fue justamente el vencimiento de una trabe lo que ocasionó el derrumbe en la Línea 12 a la altura de la estación Olivos, hecho que dejó 25 muertos y 79 heridos.

Según los conductores consultados, las mayores grietas en las trabes de la Línea B se encuentran entre las estaciones de Oceanía y Romero Rubio. No es casualidad, dicen, que ese tramo sea el más lento de todos. “Luego nos echan la culpa de que el tren va muy lento, pero no lo hacemos por incompetencia, sino porque no podemos ir a más de 35 kilómetros por hora porque las estructuras están débiles”, dice Maribel Patista, otra operadora de esta línea.

“(Esta grieta) es muy peligrosa. Siento que, si la Línea B colapsa un día, será ahí”, advierte Peña. “Cuando un tren pasa por este tramo se siente cómo el convoy brinca de arriba a abajo. Eso no debería pasar, porque significa que está resintiendo el peso del vagón en una sola ballena, cuando debería de estar distribuido. Siento que ahí hay un riesgo de un desplome como el que pasó en Línea 12“, explica.

Estructuralmente, las rutas más parecidas a la Línea 12 son la Línea B (Garibaldi-Ciudad Azteca), la Línea 4 (Martín Carrera-Santa Anita) y la Línea 9 (Tacubaya-Pantitlán). Las tres tienen tramos elevados sobre avenidas, a menudo saturadas por la circulación de vehículos. Por eso Maribel conduce los trenes con miedo. Desde hace cinco años que ella y sus compañeros reportan anomalías en las vías, en las estructuras, en los vagones, en la comunicación.

LatinUS