En esta Isla los huéspedes fallecen misteriosamente; ahora las víctimas son un magnate y su esposa

Rakeshwar Sachathamakul, magnate hotelero tailandés y su esposa Anshoo fueron encontrados muertos en un resort de lujo en Koh Tao (Tailandia), conocida coloquialmente como la ‘Isla de la Muerte’, informan medios locales.

La pareja llegó a la isla de vacaciones junto con su hijo Ratish. Después de registrarse, se dirigieron a la piscina, mientras Ratish daba un paseo por la playa. Poco tiempo después, el hijo regresó al hotel para encontrar los cuerpos de sus padres flotando en la piscina.

Al reconstruir los momentos finales de la pareja, la Policía presupuso que una de las víctimas pudo tener dificultades en la piscina y la otra también, luego de acudir en su auxilio. Los cadáveres serán sometidos a una autopsia a fin de establecer las causas de la muerte. La Policía confiscó todo el equipo de vigilancia, a pesar de que, según varios reportes, las cámaras de seguridad no funcionaban en el momento de la tragedia.

Koh Tao es una atracción popular para los turistas de lujo, conocida por el buceo, y cuenta con una vasta y vibrante vida marina. Sin embargo, en la última década el sitio se labró una polémica reputación, al registrarse una serie de muertes, cuyas circunstancias aún están por establecer. Con la familia de Sachathamakul, ya son 9 personas las que perdieron la vida en la isla en circunstancias bastante raras. En septiembre del 2014 dos jóvenes británicos, David Miller y Hannah Witheridge, fueron asesinados en la isla. Antes de su muerte, la mujer fue brutalmente violada.

Posteriormente, dos ciudadanos birmanos fueron acusados de perpetrar el crimen y condenados a pena de muerte, que posteriormente fue conmutada por cadena perpetua. Los hombres inicialmente confesaron, pero luego se retractaron de sus declaraciones y afirmaron que la Policía utilizó la tortura para presionarlos. Comentando el trágico incidente, el primer ministro de Tailandia, Prayuth Chan-ocha, advirtió que las visitantes que llevan bikini “no están seguras en Tailandia a menos que sean feas”, lo que provocó indignación en la sociedad.

En los últimos años se produjeron varios episodios parecidos, que llevaron a la muerte a turistas de Bélgica, Francia, Nueva Zelanda, el Reino Unido y Rusia. Los familiares de las víctimas llamaron la atención a los intentos de la Policía de dilatar o encubrir las investigaciones.

El británico Nick Pearson fue encontrado sin vida flotando en la bahía de Koh Taode en el 2014, debajo de un acantilado de 15 metros. La Policía tailandesa insistió en que se cayó. No obstante, de acuerdo con el patólogo Michael Biggs, había muchas heridas en el cuerpo de Nick, incluso en la cabeza, las extremidades y la cara. La mayoría de ellas habrían estado presentes antes de su muerte, por lo que el experto no pudo descartar por completo la posibilidad de que Pearson hubiera sido atacado.

La Policía estableció que la turista británica Christina Annesley murió en la isla en el 2015 por causas naturales, después de mezclar antibióticos con alcohol. No obstante, su cuerpo fue dejado en un templo durante días antes de que se realizara un examen post-mortem, mientras que el médico forense del Reino Unido no aceptó los resultados de los exámenes.

Las agencias de seguridad concluyeron que otro turista, Dimitri Povse, encontrado colgado en un bungalow, se suicidó, pero no pudieron explicar por qué el hombre tenía las manos atadas a la espalda. Según las familias de los fallecidos, las citadas irregularidades podrían responder a acciones de la mafia, que tendría nexos con las autoridades locales.

RT

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